Historia del Calculo
Diferencial
Introducción
En general el
término cálculo (del latín calculus =
piedra)1 hace referencia,
indistintamente, a la acción o el resultado correspondiente a la acción de
calcular. Calcular, por su
parte, consiste en realizar las operaciones necesarias para prever el resultado
de una acción previamente concebida, o conocer las consecuencias que se pueden
derivar de unos datos previamente conocidos.
El
Cálculo constituye una de las grandes conquistas intelectuales de la humanidad.
Una vez construido, la historia de la matemática ya no fue igual: la geometría,
el álgebra y la aritmética, la trigonometría, se colocaron en una nueva
perspectiva teórica. Detrás de cualquier invento, descubrimiento o nueva
teoría, existe, indudablemente, la evolución de ideas que hacen posible su
nacimiento. Es muy interesante prestar atención en el bagaje de conocimientos
que se acumula, desarrolla y evoluciona a través de los años para dar lugar, en
algún momento en particular y a través de alguna persona en especial, al
nacimiento de una nueva idea, de una nueva teoría, que seguramente se va a
convertir en un descubrimiento importante para el estado actual de la ciencia
y, por lo tanto merece el reconocimiento. El Cálculo cristaliza conceptos y
métodos que la humanidad estuvo tratando de dominar por más de veinte siglos.
Una larga lista de personas trabajaron con los métodos
"infinitesimales" pero hubo que esperar hasta el siglo XVII para
tener la madurez social, científica y matemática que permitiría construir el
Cálculo que utilizamos en nuestros días.
Antecedentes
Los grandes
creadores del Cálculo diferencial fueron el inglés Isaac Newton (1642-1727) y
el alemán Gottfried Wilhelm Leibniz (1646—1716).
De manera diferente pero independientemente estos grandes intelectuales de los siglos XVII y XVIII sistematizaron y generalizaron ideas y procedimientos que habían sido abordados (de diferentes maneras) y con éxito parcial desde la Antigüedad. Antes de Newton y Leibniz fueron realizados diversos aportes de importancia asociados al nombre de grandes personalidades, como por ejemplo:
Guiles de Roberval (16O2-1675)
(Noël-Saint-Martin, Francia, 1602 _ París,
1675)
En 1630, Mersenne, propuso a sus amigos
matemáticos hacer la cuadratura de la cicloide.
Esta fue llevada a cabo por Gilles Personne
de Roberval en 1634, utilizando esencialmente el método de los indivisibles de
Cavalieri. Recuerda que la cicloide es la curva que describe un punto de una
circunferencia que rueda sin deslizar.
En la figura 4, sea QMNS la mitad de un arco de la
cicloide generada por el círculo de radio r centrado en O. El área del
rectángulo QMNP es el doble del área del círculo. Construimos segmentos de
línea infinitesimales horizontales, AB, con longitud determinada por la
distancia horizontal entre el diámetro PQ y la circunferencia. Cada punto C de
la cicloide lo sometemos a una traslación horizontal hasta el punto D, según el
correspondiente segmento AB = CD, y así obtenemos la curva QRN, llamada
compañera de la cicloide. Por la construcción realizada, las secciones
horizontales del semicírculo y de la región comprendida entre la cicloide y su curva
compañera son segmentos de igual longitud, por lo que dicha región tiene área
igual a la mitad del círculo. Por otra parte, la curva compañera de la cicloide
divide en dos partes iguales al rectángulo QMNP, pues, como Roberval demostró,
las secciones horizontales de altura a y 2r a dan en cada una de las
partes en que dicha curva divide al rectángulo, segmentos iguales XY y UV.
Deducimos así que el área encerrada por la mitad de un arco de cicloide es pr2
+ 1 2pr2 = 32 pr2. Por tanto, concluimos que el área encerrada
por un arco de la cicloide es tres veces el área del círculo que la genera.
Los matemáticos no se mostraban de acuerdo acerca del
valor que había que dar al método de los indivisibles. La mayoría consideraba
este método sólo como un método heurístico y creían que era aún necesaria una
demostración por exhausción.
Roberval (1602_1675) y Torricelli (1608 _
1647)
En 1630 Roberval y Torricelli descubrieron
independientemente un método para calcular tangentes por medio de consideraciones
cinemáticas. Este método se apoya en dos ideas básicas: la primera es la de
considerar una curva como la trayectoria de un punto móvil que obedece a dos
movimientos simultáneamente, y la segunda es la de considerar la tangente en un
punto de
la curva como la dirección del movimiento en ese mismo
punto. Si la razón entre las velocidades de los dos movimientos es conocida, la
dirección del movimiento resultante se puede hallar mediante la ley del
paralelogramo.
Johannes Kepler (1571--1630)
Casamiento y barriles de vino. Kepler parece
haberse casado con su primer esposa, Barbara, por amor (a pesar de que el
casamiento fue acordado mediante un intermediario). El segundo casamiento, en
1613, fué una cuestión de necesidad práctica; precisaba alguien para encargarse
de sus hijos. La nueva esposa de Kepler, Susana, tuvo un curso acelerado sobre
el carácter de Kepler: en la carta dedicatoria al libro de casamiento explica
que en la celebración de la boda el notó que los volúmenes de los barriles de
vino eran estimados mediante una vara introducida en forma diagonal, por el
agujero de la tapa, y comenzó a preguntarse como podría funcionar eso. El
resultado fue el estudio de los volúmenes de los sólidos de revolución ( New stereometry of wine barrels ...,
Nova sterometria doliorum ...,Linz, 1615) en la cual Kepler,
basándose en el trabajo de Arquímedes, utilizó la resolución en `indivisibles'.
Este método fue luego desarrollado por Bonaventura Cavalieri (1598 - 1647) y es
parte de la historia ancestral del cálculo infinitesimal.
René Descartes (l596-~1650)
René Descartes (1596-1650), conocido por los matemáticos
como, el inventor de la geometría analítica, y por los filósofos como el
iniciador del racionalismo, también contribuyó a la solución de algunos
problemas en el cálculo de tangentes. A diferencia de Fermat, su método tuvo un
carácter algebraico, mas no infinitesimal, utilizando una circunferencia
centrada en el eje x, y con radio perpendicular a la tangente de la
curva en un punto dado. Mencionamos este enfoque aquí, para resaltar la
existencia de otra alternativa diferente al uso del cálculo infinitesimal para la
determinación de tangentes. No es del caso entrar aquí en detalles sobre el
método de Descartes, pero su descripción y ejemplos pueden verse en la obra de
Edwards previamente citada.
Pierre de Fermat (1601—1665)
(Beaumont-de-Lomagne, Francia, 1601 _ Castres,
Francia, 1665
La
cuadratura de las curvas definidas por y = xn donde n es un número natural o
bien un entero negativo n 6= fi1, había sido realizada para n = 1, 2 . . . , 9
por Cavalieri, aunque podemos remontarnos hasta Arquímedes que había resuelto
geométricamente los casos correspondientes a n = 1, 2, 3. Fermat, con una
ingeniosa idea, logró obtener la cuadratura de áreas limitadas por arcos de
hipérbolas generalizadas xnym = 1 (m, n 2 N). Fermat seguía un método clásico
de exhausción, pero con una idea feliz que consistió en considerar rectángulos infinitesimales
inscritos en la figura a cuadrar cuyas bases estaban en progresión geométrica.
Fermat considera al principio las hipérbolas yxn = k y manifiesta: Digo que
todas estas infinitas hipérbolas, excepto la de Apolonio, que es la primera, pueden
ser cuadradas por el método de la progresión geométrica, de acuerdo a un procedimiento
uniforme general.
Galileo Galilei (1564--1642),
Galileo
quería demostrar que la aceleración es la misma para todos los cuerpos en caída
libre. Ya vimos cómo
llegó a formular la función que relaciona el espacio
recorrido con el tiempo:
s
(t) = C· t 2
Pero
para conseguir su propósito, pensemos en todo lo que aún le faltaba:
Había
que comenzar por plantearse: ¿qué es la aceleración? ... el ritmo de cambio de
la velocidad.
Lo
cual nos lleva a otra pregunta: ¿qué es la velocidad? ... el ritmo de cambio de
la posición del cuerpo (del espacio recorrido)
*Así que, era necesario estudiar el ritmo de cambio de una función (años más
tarde se le llamaría derivada
John Wallis
(1616--1703, amigo de Newton),
(Ashford, Reino Unido, 1616 _ Oxford, 1703)
John
Wallis (1616 - 1703) publicó en 1655 un tratado Arithmetica infinitorum (_La Aritmética
de los infinitos) en el que aritmetizaba el método de los indivisibles de
Cavalieri. Para ilustrar el método de Wallis consideremos el problema de
calcular el área bajo la curva y = xk (k = 1, 2, . . . ) y sobre el segmento
[0, a] (ver figura (6)). Siguiendo a Cavalieri, Wallis considera la región PQR formada
por un número infinito de líneas verticales paralelas, cada una de ellas con
longitud igual a xk. Por tanto, si dividimos el segmento PQ = AB = a en n
partes de longitud h = a/n, donde n es infinito, entonces la suma de estas infinitas
líneas es del tipo 0k + hk + (2h)k + (3h)k + _ _ _ + (nh)k (3)
Análogamente,
el área del rectángulo ABCD es ak + ak + ak + _ _ _ + ak = (nh)k
+ (nh)k + (nh)k + _ _ _ + (nh)k (4) La razón entre el área de la
región PQR y el rectángulo ABCD es
Esto
lleva a Wallis a estudiar el valor de la expresión (5) para n = ¥1. Después de estudiar
varios casos para valores de k = 1, 2, 3 haciendo, en cada caso, sumas para
distintos valores de n = 1, 2, 3, 4, Wallis observa ciertas regularidades en
las mismas y, con tan débil base, acaba afirmando que para n = ¥ y para todo k
= 1, 2, . . . , se verifica que:
Naturalmente,
de aquí deduce el valor del área de la región PQR:
Este
resultado ya era conocido anteriormente, pero Wallis no se paraba aquí y
extendía la validez de la igualdad (6) a todos los exponentes racionales
positivos. Su peculiar razonamiento tiene interés pues en él se basó Newton
para obtener la serie binomial. Lo esencial del mismo puede resumirse, en
términos actuales, como sigue. Definamos el índice, s( f ), de una
función f mediante la igualdad
suponiendo
que dicho límite tenga sentido. Por ejemplo, (6) nos dice que el índice de la
función fk(x) = xk es s( fk) = k para k = 1, 2, . . . . 1Fue
precisamente Wallis quien introdujo en 1655 en la obra De Sectionibus Conicis,
el símbolo del _lazo del amor_, ¥, con el significado de _infinito_. Wallis
observó que, dada una progresión geométrica de potencias de x como, por ejemplo
1, x3, x5, x7, . . . , la correspondiente sucesión de índices 0, 3, 5, 7, . . .
forman una progresión aritmética. Como s( fk) = k, esta observación es
trivial, pero le permite dar un atrevido salto adelante, de manera que mediante
una audaz interpolación establece (sin demostración) que una conclusión análoga
puede deducirse para la progresión geométrica
De
esta forma obtiene que
Wallis
estaba convencido de la validez de su método, conocido posteriormente como interpolación
de Wallis, que tuvo importancia en el siglo XVIII. Puede considerarse como un intento
de resolver el siguiente problema: Dada una sucesión Pk, definida para valores
enteros de k, encontrar el significado de Pa cuando a no es un
número entero. Además, Wallis deduce que necesariamente debe ser
Será
Newton, poco más tarde, quien siguiendo los pasos de Wallis, introducirá el uso
de potencias fraccionarias y negativas. Wallis, incluso llega a afirmar que la
igualdad
no
es válida solamente para exponentes r racionales, sino también para otros como
p
3
pero, naturalmente, no
puede dar ninguna justi_cación.
Obtenida,
a su manera, la cuadratura fundamental (9), Wallis intenta calcular la integral
Dicha
integral representa el área bajo la semicircunferencia de centro (1/2, 0) y
radio 1/2, su valor es, por tanto, p/8. Wallis quería obtener dicho
resultado evaluando directamente la integral. No tuvo éxito en este empeño que
Newton habría de resolver posteriormente, pero sus resultados le llevaron a
obtener la llamada fórmula de Wallis
BonaventuraCavalierí (1598--1647, discípulo de Galileo)
Bonaventura Cavalieri (1598 -
1647), discípulo de Galileo y profesor en la Universidad de Bolonia, publicó en
1635 un tratado Geometria Indivisibilibus Continuorum Nova quadam
Ratione Promota en el que, siguiendo ideas de Kepler y Galileo, desarrolló una técnica
geométrica para calcular cuadraturas, llamada método de los indivisibles. En este método, un
área de una región plana se considera formada por un número infinito de
segmentos paralelos, cada uno de ellos se interpreta como un rectángulo
infinitamente estrecho; un volumen se considera compuesto por un número
infinito de áreas planas paralelas. A estos elementos los llama los indivisibles de área y volumen respectivamente.
En líneas generales los indivisibilistas mantenían, como expresa Cavalieri en
sus Exercitationes Geometricae Sex (1647), que una línea está hecha de puntos
como una sarta de cuentas; el
plano está hecho de líneas, como un tejido de hebras y un sólido de áreas
planas como un libro de hojas.
La forma en que se aplicaba el método o
principio de Cavalieri puede ilustrarse como sigue.
Universidad de Granada
Dpto. de Análisis Matemático
Prof. Javier Pérez
Cálculo diferencial e integral
La forma en que se
aplicaba el método o principio de Cavalieri puede ilustrarse como sigue. Para
demostrar que el paralelogramo ABCD tiene área doble que
cualquiera de los triángulos ABD o BCD, hace notar que cuando GD = BE, se tiene
que GH = FE. Por tanto los triángulos ABD y BCD están
constituidos por igual número de líneas iguales, tales como GH y EF, y por
tanto sus áreas deben ser iguales.
Isaac Barrow
(1630--1677, maestro de Newton).
Isaac Barrow (1630 - 1677) también
dio un método para calcular tangentes. Barrow era un admirador de los geómetras
antiguos y editó las obras de Euclides, Apolonio y de Arquímedes, a la vez que
publicaba sus propias obras Lectiones Opticae (1669) y Lectiones Geometricae (1670) en la edición de las cuales colaboró Newton. El tratado Lectiones Geometricae se considera una de
las principales aportaciones al Cálculo. En él Barrow quiso hacer una puesta al
día de todos los últimos descubrimientos, principalmente de problemas de tangentes
y cuadraturas. Barrow hace un tratamiento detallado de todos estos problemas
incluyendo conceptos como tiempo y movimiento y usando métodos in_nitesimales y
métodos de indivisibles.
Sin
la contribución de éstos y de muchos otros hombres más, el cálculo de Newton y
Leibniz seguramente no existiría. Su construcción fue parte importante de la
revolución científica que vivió la Europa del siglo XVII. El extraordinario
avance registrado por la matemática, la física y la técnica durante los siglos
XVIII, XIX y XX, se lo debemos al Cálculo infinitesimal y por eso se puede
considerar como una de las joyas de la creación intelectual de la que el hombre
puede sentirse orgulloso.
El siglo XVII creación del cálculo
En
el siglo XVII el cálculo conoció un enorme desarrollo siendo los autores más
destacados Descartes, Pascal y, finalmente, Leibniz
y Newton con el cálculo infinitesimal que
en muchas ocasiones ha recibido simplemente, por absorción, el nombre de
cálculo. El concepto de cálculo formal en el sentido de algoritmo reglado para
el desarrollo de un razonamiento y su aplicación al mundo de lo real.
En
sus comienzos el cálculo fue desarrollado para estudiar cuatro problemas
científicos y matemáticos:
Encontrar
la tangente a una curva en un punto.
Encontrar
el valor máximo o mínimo de una cantidad.
Encontrar
la longitud de una curva, el área de una región y el volumen de un sólido.
Dada
una fórmula de la distancia recorrida por un cuerpo en cualquier tiempo
conocido, encontrar la velocidad y la aceleración del cuerpo en cualquier
instante. Recíprocamente, dada una fórmula en la que se especifique la
aceleración o la velocidad en cualquier instante, encontrar la distancia
recorrida por el cuerpo en un período de tiempo conocido.
En
parte estos problemas fueron analizados por las mentes más brillantes de este
siglo, concluyendo en la obra cumbre del filósofo-matemático alemán Gottfried
Wilhelm Leibniz y el físico-matemático inglés Isaac Newton: la creación del
cálculo. Se sabe que los dos trabajaron en forma casi simultánea pero sus
enfoques son diferentes. Los trabajos de Newton están motivados por sus propias
investigaciones físicas (de allí que tratara a las variables como
"cantidades que fluyen") mientras que Leibniz conserva un carácter
más geométrico y, diferenciándose de su colega, trata a la derivada como un
cociente incremental, y no como una velocidad. Leibniz no habla de derivada
sino de incrementos infinitamente pequeños, a los que llama diferenciales. Un
incremento de x infinitamente pequeño se llama diferencial de x, y se anota dx.
Lo mismo ocurre para y (con notación dy). Lo que Newton llamó fluxión, para
Leibniz fue un cociente de diferenciales (dy/dx). No resulta difícil imaginar
que, al no poseer en esos tiempos un concepto claro de límite y ni siquiera de
función, los fundamentos de su cálculo infinitesimal son poco rigurosos. Se
puede decir que el cálculo de fluxiones de Newton se basa en algunas
demostraciones algebraicas poco convincentes, y las diferenciales de Leibniz se
presentan como entidades extrañas que, aunque se definen, no se comportan como
incrementos. Esta falta de rigor, muy alejada del carácter perfeccionista de la
época griega, fue muy usual en la época post-renacentista y duramente
criticada. Dos siglos pasaron hasta que las desprolijidades en los fundamentos
del cálculo infinitesimal se solucionaron, y hoy aquel cálculo, potencialmente
enriquecido, se muestra como uno de los más profundos hallazgos del
razonamiento humano.
Resulta
muy interesante la larga y lamentable polémica desatada a raíz de la prioridad
en el descubrimiento. Al principio la disputa se realizó en el marco de la
cortesía pero al cabo de tres décadas comenzó a ser ofensiva hasta que en el
siglo XVIII se convirtieron en mutuas acusaciones de plagio. La polémica se tornó
cada vez mayor y finalmente se convirtió en una rivalidad entre los matemáticos
británicos y los continentales.
La
discusión siguió hasta mucho después de la muerte de los dos grandes
protagonistas y, afortunadamente, hoy ha perdido interés y la posteridad ha
distribuido equitativamente las glorias. Hoy está claro que ambos descubrieron
este cálculo en forma independiente y casi simultánea entre 1670 y 1677, aunque
fueron publicados unos cuantos años más tarde.
La
difusión de las nuevas ideas fue muy lenta y al principio sus aplicaciones
escasas. Los nuevos métodos tuvieron cada vez más éxito y permitieron resolver
con facilidad muchos problemas. Los nuevos logros fueron sometidos a severas
críticas, la justificación y las explicaciones lógicas y rigurosas de los
procedimientos empleados no se dieron hasta avanzado el siglo XIX, cuando
aparecieron otros matemáticos, más preocupados por la presentación final de los
métodos que por su utilización en la resolución de problemas concretos.
El siglo XVIII
Durante
buena parte del siglo los discípulos de Newton y Leibniz se basaron en sus
trabajos para resolver diversos problemas de física, astronomía e ingeniería,
lo que les permitió, al mismo tiempo, crear campos nuevos dentro de las
matemáticas. Así, los hermanos Bernoulli inventaron el cálculo de variaciones y
el matemático francés Monge la geometría descriptiva. Lagrange, también
francés, dio un tratamiento completamente analítico de la mecánica, realizó
contribuciones al estudio de las ecuaciones diferenciales y la teoría de
números, y desarrolló la teoría de grupos. Su contemporáneo Laplace escribió
Teoría analítica de las probabilidades (1812) y el clásico Mecánica celeste
(1799-1825), que le valió el sobrenombre de "el Newton francés".
Sin
embargo el gran matemático del siglo fue el suizo Euler, quien aportó ideas
fundamentales sobre el cálculo y otras ramas de las matemáticas y sus
aplicaciones. Euler escribió textos sobre cálculo, mecánica y álgebra que se
convirtieron en modelos a seguir para otros autores interesados en estas
disciplinas. El éxito de Euler y de otros matemáticos para resolver problemas
tanto matemáticos como físicos utilizando el cálculo sólo sirvió para acentuar
la falta de un desarrollo adecuado y justificado de las ideas básicas del
cálculo. La teoría de Newton se basó en la cinemática y las velocidades, la de
Leibniz en los infinitésimos, y el tratamiento de Lagrange era completamente
algebraico y basado en el concepto de las series infinitas. Todos estos
sistemas eran inadecuados en comparación con el modelo lógico de la geometría
griega, y este problema no fue resuelto hasta el siglo posterior.
El siglo XIX
Un
problema importante fue definir el significado de la palabra función. Euler,
Lagrange y el matemático francés Fourier aportaron soluciones, pero fue el
matemático alemán Dirichlet quien propuso su definición en los términos
actuales. En 1821, un matemático francés, Cauchy, consiguió un enfoque lógico y
apropiado del cálculo y se dedicó a dar una definición precisa de "función
continua". Basó su visión del cálculo sólo en cantidades finitas y el
concepto de límite. Esta solución planteó un nuevo problema, el de la
definición lógica de número real. Aunque la definición de cálculo de Cauchy
estaba basada en este concepto, no fue él sino el matemático alemán Dedekind
quien encontró una definición adecuada para los números reales. Los matemáticos
alemanes Cantor y Weierstrass también dieron otras definiciones casi al mismo
tiempo.
Los
fundamentos de la matemática fueron completamente transformados durante el
siglo XIX, sobre todo por el matemático inglés Boole en su libro Investigación
sobre las leyes del pensamiento (1854).
Siglo XX y nuestros días
En
la actualidad, el cálculo en su sentido más general, en tanto que cálculo
lógico interpretado matemáticamente como sistema binario, y físicamente hecho
material mediante la circuitos electrónicos, ha adquirido una dimensión y
desarrollo impresionante por la potencia de cálculo conseguida por los
ordenadores, propiamente máquinas computadoras.
La capacidad y velocidad de cálculo de estas máquinas hace lo que humanamente
sería imposible: millones de operaciones por segundo.
El
cálculo así utilizado se convierte en un instrumento fundamental de la
investigación científica por las posibilidades que ofrece para la modelización de
las teorías científicas,
adquiriendo especial relevancia en ello el cálculo numérico.
El
conocimiento matemático del mundo moderno está avanzando más rápido que nunca.
Teorías que eran completamente distintas se han reunido para formar teorías más
completas y abstractas. Aunque la mayoría de los problemas más importantes han
sido resueltos, otros siguen sin solución. Al mismo tiempo aparecen nuevos y
estimulantes problemas y aún la matemática más abstractas encuentra aplicación.
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